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MANIFIESTO DEL PERDÓN

(continuación ampliada de LABORATORIO UNIVERSAL) Somos el proceso de autoconocimiento de la Mente Universal.


Si en Él vivimos, nos movemos y existimos,

y si el Todo es Mente,

entonces nada está fuera del Campo.


No hay exilio real.

Solo experiencias dentro de la Unidad.


No hay error en esencia.

Hay percepción equivocada.


Un Curso de Milagros (UCDM) lo dice con claridad radical:

el error no es pecado, es falta de comprensión.

La separación no es realidad, es interpretación.


Si todo es mente, entonces el conflicto es una lectura que hicimos del experimento.


Perdonar no es absolver un crimen.

Es retirar la interpretación que nos separa.


No hay prueba y error.

Hay prueba y efecto.

Causa y efecto no castigan.

Revelan.


Cuando retenemos resentimiento, congelamos energía en una hipótesis:

“esto no debería haber ocurrido”.

Pero el laboratorio no trabaja con “debería”.

Trabaja con lo que es.


El perdón, en clave profunda, no dice:

“lo que hiciste está bien”.

Dice:

“no voy a usar esto para sostener la ilusión de separación”.


UCDM lo llama milagro:

un cambio de percepción.

No cambia el hecho.

Cambia el marco desde el cual lo interpreto.

Y si el marco cambia, el efecto cambia.

Porque la mente es causal.

“Como es arriba, es abajo.”


Si mi percepción está distorsionada por el miedo,

mi experiencia vibra miedo.

Si libero la condena,

la vibración se reajusta.


Perdonar es retirar la acusación interna.

Es dejar de exigir que el pasado sea distinto.

No porque haya sido perfecto,

sino porque ya es parte del dato del experimento.


El perdón no niega la responsabilidad.

Niega la identidad fija en el error.

Nadie es su peor acto.

Nadie es su peor decisión.


Todos actuamos desde grados de conciencia.


El Kybalión habla de polaridad.

UCDM habla de ilusión de separación.

La Biblia habla de unidad en el origen.


Todos apuntan a lo mismo:

Lo que juzgo como externo, lo estoy interpretando desde un estado interno.


Si el Todo es mental,

entonces el perdón limpia el espejo donde el Uno se mira.

No perdonar es insistir en que la separación es real.

Perdonar es recordar que la unidad es más profunda que la ofensa.


El laboratorio no necesita culpa.

Necesita claridad.


Perdonar es volver al centro.

No es debilidad.

Es inteligencia vibratoria.


Es decirle al experimento:

“Gracias por la información. Ahora puedo verla sin miedo.”

Y cuando el miedo cae,

la percepción se ordena.

Y cuando la percepción se ordena,

el sistema fluye.

El Uno se reconoce más claro. Bendiciones.


El perdón no es moral.

Es ontológico.

Es el mecanismo por el cual la Conciencia deja de fragmentarse. El perdón es amoracción.

Y el laboratorio continúa; perdón... izēki • molina amoracciōn

 
 
 

Comentarios


izēki • amoracciōn

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